sábado, 31 de enero de 2009

La irracionalidad opositora

Fernando Guevara Herrera

Durante los diez años de revolución que comanda Hugo Chávez el oposicionismo ha intentado toda clase de trampas y mentiras para intentar asaltar el poder. Han argumentado todo, cualquier necedad o imbecilidad que les pase por la cabeza la dicen, sin medir las consecuencias. Además, todo se les revierte, como esas maldiciones que cuando las lanzan se devuelve con más fuerza. Misterios de la ciencia, como diría el Dr. Lupa.

Ahora hemos visto unas cuantas cosas que nos revelan bastante sobre la irracionalidad opositora. En primer lugar el eslogan. Ellos dicen simplemente "no es no", como si esa consigna trajera una carga filosófica sensata para oponerse a la enmienda. Diciendo eso pretenden llegar al corazón de millones de venezolanos que armados de ideas y de razones contundentes queremos tener el derecho de reelegir a quienes hayamos seleccionado para un cargo, sin más limitaciones que la voluntad popular, tanto como tenemos derecho a revocar el mandato de quien lo haga mal. Esa consigna es el elemento facilista que siempre ha usado la oposición para agredir al Pueblo de Venezuela.

Por otra parte, ahora los mentirosos escuálidos utilizan los símbolos de la revolución, como el rojo y otros que hemos utilizado, para mentir de nuevo e intentar confundir a la gente con que son partidarios de la revolución. Nótese como en sus paupérrimas marchas los pitiyanquitos usan, para confundir, franelas rojas, pañuelos rojos y propaganda que los revolucionarios hemos utilizado. Escasez de ideas. Consignas vacías. Esas son las armas de la contrarrevolución, además de la violencia y el fuego destructor. Son igualmente unos cobardes que dejaron solo al viejo que les manejaba el camión con un arsenal de bombas molotov. Por cierto que cómodos son, van a las marchas con un vehículo cargado de piedras y cargados de gaveras molotov. No tienen ni la capacidad para encontrar piedras en la calle o para hacer las molotov corriendo bajo las bombas lacrimógenas de la policía y bajo las lluvias de balas de verdad que disparaban cada vez que había una protesta estudiantil hace años. Rebeldes de pacotilla que son.

Para rematar, les han prohibido a los "líderes" estudiantiles declarar ante los medios de comunicación públicos o comunitarios en vista su escasa preparación ideológica, intelectual y política, que solo sirven para repetir las mentiras montadas por guionistas de agencias de publicidad, que son parte del laboratorio mediático que forjaron en Puerto Rico. Escasez de ideas de la contrarrevolución, incapaz de enfrentarse a un pueblo culto y digno como el pueblo socialista venezolano. Sin ideas solo les queda la mentira y la irracionalidad, y seres irracionales con capaces de todo.

guevarafernando99@gmail.com


La Democracia de las mayorías contra la violencia de las minorías


Fernando Guevara Herrera

El principio democrático señala que la voluntad de las mayorías expresada mediante la participación popular ha de ser respetada por las minorías. Un ejemplo de la fortaleza de la democracia venezolana y del proceso revolucionario es el respeto que se le ha otorgado a diversas expresiones democráticas adversas a la revolución. Primero, cuando después de engañar al pueblo venezolano presentando millones de firmas forjadas, la oposición logró, bajo supervisión del CNE, recoger firmas suficientes para activar un referendo revocatorio. Recordamos al Presidente Chávez, en cadena nacional, admitiendo que la oposición recogió las firmas y llamando a la Batalla de Santa Inés, que ganamos y la oposición no ha reconocido hasta hoy su contundente derrota afirmando tramposamente, que hubo fraude.

Luego, en diciembre de 2007, por una minúscula diferencia, los votos no fueron favorables al proceso bolivariano y la reforma constitucional propuesta por el Presidente de la República no fue aprobada y en segundos, el Presidente de la República, admitió la voluntad de esa escasa mayoría (como debe hacer un demócrata). En 2008, luego de las elecciones regionales, los candidatos del proceso revolucionario, Aristóbulo Istúriz, Diosdado Cabello, Mario Silva y Jesse Chacón, entre otros reconocieron inmediatamente el triunfo de sus adversarios, ratificando la fortaleza del revolucionario y del sistema electoral venezolano.

Este sistema electoral liquidó la eterna premisa cuarta republicana de que acta mata voto. Nunca en la historia de los procesos electorales, un sistema ha sido tan auditado como el nuestro y ha salido airoso de todos los análisis efectuados. Y aún así la oposición nunca ha reconocido sus derrotas. Al extremo de que cada vez que pierden una elección gritan fraude, anuncian que presentarán las pruebas, montan guarimbas y violencia mediática, y al final la contundencia de sus alaridos terminan por desaparecer sepultados en un mar de mentiras.

En una democracia normal, las minorías se acogen a la decisión de las mayorías y luchan por el favor del pueblo en las elecciones. Presentan propuestas, enfrentan los malos gobiernos, hacen oposición a las políticas que no creen correctas, pero en nuestro país la oposición, en virtud de los innegables éxitos de la revolución, se refugia en dos canales de televisión, tres periódicos y varias emisoras de radio, para hacer su oposición, basada en mentiras y en desconocimiento de la voluntad de las mayorías. Esta actitud es la que los lleva a oponerse a la posibilidad de que la Constitución sea enmendada, ya que la voluntad popular de la mayoría, se va a inclinar a aprobar la enmienda y a permitir la postulación continua del Presidente de la República y por ende a reelegir, contundentemente en 2012 a Hugo Chávez como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, para un nuevo período constitucional hasta el 2019 y quizás hasta más allá.

guevarafernando99@gmail.com

La participación popular, la soberanía y la enmienda


Fernando Guevara Herrera


El desarrollo de las sociedades se palpa, entre otras cosas, por la participación de su pueblo en las decisiones trascendentales que corresponda tomarse. Esas decisiones se toman, generalmente, mediante el sufragio. El colectivo es convocado a manifestarse sobre un tema y a través de elecciones se declara la voluntad de la sociedad. Hace un par de décadas un político de la cuarta dijo que no éramos suizos, en cuanto a una posible consulta popular sobre un tema muy importante en ese entonces. Esto en referencia a que en Suiza se hacía referendo para todo.

Gracias a la Constitución Bolivariana nuestro país se ha dado el lujo de tener más elecciones que Suiza. El ejercicio de la soberanía en Venezuela es constante, no solo por las innumerables elecciones que aquí se han hecho, sino porque se practica mediante la participación permanente del pueblo, de cada uno de nosotros. Nuestra soberanía también la ejercemos mediante los colectivos, como consejos comunales, mesas de agua, los colectivos culturales y de trabajadores, y hasta de los grupos oposicionistas que sin ningún temor ejercen su derecho a opinar y hasta sabotear las obras revolucionarias.

La soberanía reside en nosotros y la ejercemos de diversas maneras, la iniciativa constitucional es una de ellas, pudimos ejercerla solicitando la enmienda para modificar el artículo 230 de la Constitución permitiendo la postulación sin límite de la figura del Presidente de la República, lo que es un clamor popular, que no significa la perpetuación en la Presidencia de quien ejerce el cargo, sino la posibilidad de que el Presidente pueda postularse y que el pueblo, en ejercicio de la soberanía, decida reelegirlo o no. Ese es nuestro derecho.

guevarafernando99@gmail.com